Las organizaciones que llevan a cabo la implantación ISO 18788 demuestran la realización de operaciones de seguridad profesional para satisfacer las necesidades de los clientes y otras partes interesadas; la rendición de cuentas ante la ley y el respeto de los derechos humanos; y la coherencia con los compromisos voluntarios a los que se adhiere.
En definitiva, el principal objetivo es profesionalizar los servicios de seguridad, logrando cumplir o incluso exceder las expectativas de sus clientes y partes interesadas.